Equipos Historicos II

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Dinamo-Lobanovski

El fútbol ucraniano y la por entonces URSS en la década de los setenta y ochenta, tuvo a un conjunto que destacó por encima de todos los demás y dejó su sello en el fútbol europeo. Ese conjunto fue el Dinamo de Kiev, un equipo que jugaba muy bien al fútbol y que tácticamente funcionaba como una máquina de hielo, (congelaba a su rival y luego lo hacía añicos con un estilete y picahielos llamado Blokhin).
En estas breves líneas intentaremos repasar la época dorada de este equipo pero antes no puedo resistirme a hacer referencia a la historia del club de la D.

El Dinamo de Kiev fue fundado en 1927 jugó su primer partido internacional el 14 de septiembre de 1929 contra una selección austríaca, pero lo verdaderamente impactante de la historia de este club ucraniano fue el suceso que tuvo que vivir con motivo de la Segunda Guerra Mundial. En 1942, en plena ocupación del país por las tropas de Hitler, el Dinamo que era el mejor equipo de Ucrania, fue retado a un partido por una selección del cuerpo de aviación alemán.

El conjunto ucraniano que tenía un muy buen equipo ganó y los jugadores fueron vílmente torturados, deportados y fusilados. Recientemente pude leer en Diario AS un acertado símil respecto a esta historia, la citada publicación deportiva calificaba el trágico suceso como Evasión o Victoria, haciendo clara referencia a la película de Pelé. De esta forma la leyenda se instalaba en Kiev y la reconstrucción del conjunto de Kiev se convirtió en una cita ineludible tras la guerra.

La historia del Dinamo de Kiev siempre estará ligada a la carrera deportiva de un gran técnico: Valery Lobanovski, un hombre metódico, de mirada imperturbable, gran conocedor del fútbol y que creía al 100% en los números, la táctica y las estadísticas. El llamado “El coronel” fue un genio de la táctica, antes de cada partido lo tenía todo muy bien atado, la preparación atlética de los futbolistas era casi militar y además le gustaba el buen fútbol.

Quizás como siempre se ha dicho en todos los medios futbolísticos a los equipos soviéticos que lo tenían todo, calidad, capacidad física, inteligencia táctica… les faltaba algo de improvisación y especialmente “maldad”. El Dinamo pese a que en muchos momentos lo consiguió también careció de algunas de estas “virtudes”, eran una auténtica máquina de hacer fútbol pero muy fríos, no exteriorizaban demasido sus sentimientos y casi nunca protestaban al colegiado.

Aún así este magnífico equipo hizo historia y dejó su sello en la historia del fútbol europeo con Valery Lobanovski al frente. El técnico estuvo durante tres etapas en el Dinamo, en su primera etapa entre 1974 y 1982, en la que consiguió la Recopa y la Supercopa de Europa (1975), cinco títulos de liga y tres de Copa de la extinta Unión Soviética (1974, 1975, 1977, 1980 y 1981).

La Recopa del 74 fue conquistada ante el Ferencvaros, conjunto al que venció por 3 a 0. Posteriormente el “pequeño ejército” constituido por “El Coronel” Lobanovski se enfrentó en la Supercopa de Europa al Bayern Munich. Nuevamente alemanes y ucranianos frente a frente, como en 1942, aunque en esta ocasión afortunadamente las cosas habían cambiado y sólo hubo fútbol. De un lado la extarordinaria formación bávara con Beckenbauer al frente y de otro la compacta formación ucraniana con Blokhin como máximo estilete. Vencieron nuevamente los ucranianos y conquistaron su segundo título europeo. La mítica formación que presentó el Dinamo de Kiev fue la siguiente: Rudakov, Fomenko, Troshkin, Reshko, Matvijenko, Muntyan, Burjak, Kolotov, Konkov, Blokhin y Onyschenko.

La fulgurante campaña de un cuadro que entonces era un perfecto desconocido en el mundo hizo que la Asociación Internacional de la Prensa Deportiva nombrará ese mismo año al Dinamo de Kiev como el mejor equipo del mundo.
Posteriormete llegaría la segunda etapa de Lobanovski en el Dinamo, regresó al club en 1984 y lo dirigió hasta 1990. En esta ocasión cayeron una Recopa de Europa (1986), tres ligas (1985, 1986 y 1990) y tres Copas de la URSS (1985, 1987 y 1990).

Valery dirigió magistralmente a aquel maravilloso conjunto que impresionó en la final de la Recopa de 1986, en la que su equipo se impuso por 3 a 0 al Atlético de Madrid con goles de Zavarov, Blokhin y Jevtushenko. La alineación que presentó en dicha final Lobanovski fue la siguiente: Chanov – Baltacha (Bal), Bessonov, Kuznetsov, Demianenko – Rats, Jakovenko, Jaremchuk, Zavarov (Jevtushenko) – Belanov, Blokhin.

Difícil sería decantarnos por un equipo u otro pero lo que queda muy claro es el gran trabajo realizado por Lobanovski, que consiguió sacar lo mejor de cada uno de los futbolistas que pasaron por sus manos. En sus dos etapas el órden y la disciplina táctica de los Troshkin, Reshko, Baltacha, Bessonov, Demianenko, se mezcló con la velocidad, el talento y la capacidad física de los Blokhin, Onyschenko, Kolotov, Belanov, Zavarov…

Su última etapa en el Dinamo la vivió entre 1996 y 2001, en la que consiguió cinco títulos consecutivos de la liga ucraniana (1997, 1998, 1999, 2000 y 2001) y en la que tuvo bajo su dirección técnica a Rebrov y a un tal Shevchenko (sucesor de Blokhin).