la holanda de marco van basten

Equipos legendarios I

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La Holanda de 1988

Marco Van Basten, el sucesor de Johan.

Eurocopa de 1988, cita en la que el conjunto tulipán se convierte en la nueva versión de aquella ‘Naranja Mecánica’ de los setenta. Una vez más basa su fútbol en la creación, en la dirección técnica de Rinus Michels y especialmente en la figura de Marco Van Basten, considerado por todos como el heredero de Johan Cruyff sobre las vastas hectáreas de tulipanes que dan color a la alfombra que conforma un país tan bello como singular: Holanda.

Marco era un jugador certero, elegante, inteligente y dotado de una clase descomunal. Cruyff le transmitió las reglas básicas y para él simples que hay en el fútbol, algo que hizo durante toda su carrera pero no todos son capaces de plasmarlas tan a la perfección como lo hizo Marco, sin duda por su indudable talento. En el Ajax jugó durante 7 años con Johan Cruyff de entrenador y ganó 3 Ligas, 3 Copas y una Recopa de Europa. Luego con 23 años siendo ya un superclase se marchó a Milán, donde conquistó 3 Ligas, 3 Copas de Europa y 2 Copas Intercontinentales. En 6 años en la Serie A marcó 90 goles y fue elegido tres veces el mejor jugador de Europa.

Como integrante de la Selección Nacional de su país convirtió 24 goles entre 1983 y 1993.
En definitiva todo un crack, un Rey que eligió la cita de 1988 para coronarse como uno de los mejores delanteros del mundo de su generación y por extensión como uno de los mejores de la historia.
Si Marco era el Rey tulipán, a su lado tuvo un príncipe llamado Gullit y una serie de infantes entre los que se encontraban R.Koeman, Frank Rijkaard, Vanenburg, Van Breukelen …

En definitiva todo un equipazo que por fin logró hacer justicia con un fútbol que tanto bien hizo por el espectáculo y por el juego de ataque.

Eurocopa de 1988.

En aquella Eurocopa disputada en la por entonces aún Alemania Federal, Holanda quedó encuadrada en el grupo 2, donde también estaba otro magnífico conjunto, la URSS del legendario Valeri Lobanovski, con el que acabaría jugándose el título y con el que cayó en la fase de grupos por 1-0. Aún así Holanda acabó en segunda posición y dejó detalles de grandeza como aquellos tres tantos que le hizo Van Basten a Inglaterra.

En la semifinal disputada en Hamburgo, el duo Gullit-Van Basten, dinamitó a la RFA de un Franz Beckenbauer que estaba en proceso de creación de otro gran equipo. Lothar Matthaüs abrió el tanteador con un penal a los 56 minutos, mientras que Ronald Koeman, a los 73 de partido y de penalti, hacía el empate. El encargado de consumar la primera revancha de Munich 74′ para aquel ‘Fuego naranja’ fue cómo no, Marco Van Basten, que en el 89 de partido lograba el 2-1 con el que Holanda llegaba a la final.
En la otra semifinal, que fue sin duda el mejor partido de esta Eurocopa, URSS se mostró impresionante frente a un excelente equipo de Italia al que humilló en tres minutos (2-0), con los goles de Litovchenko en el 60 y Protassov en el minuto 63.

La Gran final.

El 26 de junio de 1988 en un Olympiastadion muniqués bañado por un manto naranja y abarrotado de holandeses, se disputó una final que ha pasado a la historia. El encargado de dirigir el choque fue el colegiado francés Michel Vautrot.

La alineación que presentó Rinus Michles fue la siguiente: Van Breukelen; Rijkaard, R. Koeman, Van Tiggelen; Van Aerle, Vanenburg, Muhren, Wouters, E. Koeman; Gullit y Van Basten.
El rival de Holanda era la poderosa URSS de Valery Lovanovsky, construida sobre la base del exitoso Dynamo de Kiev.

Teniendo en cuenta la derrota sufrida en la anterior fase, Holanda se lo tomó además como una revancha y como la gran oportunidad de acabar con el maleficio tradicional que acompañaba a la ‘orange’ en las grandes finales internacionales.

Desde el comienzo del choque se pudo entrever que Holanda no dejaría pasar la oportunidad y ya en el minuto 33 Ruud Gullit se encargaba de batir a Rinat Dassaev, considerado como el mejor portero del mundo de aquel momento. Pero el momento mágico estaba aún por llegar…

Golazo de Van Basten.

Minuto 54 de partido, Arnold Muhren le envía un pase aéreo a su perfil diestro, un balón con el que muchos tendrían que luchar para poder controlar y con el que Marco, aquel ‘Cisne’ naranja, piensa hacer su obra maestra. Prácticamente sin ángulo, Van Basten engancha una volea impecable con el pie derecho, el cuerpo en perfecto equilibrio. Un modelo en su tipo, para enmarcar y poner en clases de video a los chicos que quieren aprender a volear. El gol de volea de Van Basten ha quedado registrado como uno de los mejores de todos los tiempos y es tal vez el mejor tanto convertido en la historia de la Eurocopa. Un gol que acabó con la leyenda de Múnich para siempre y que hizo justicia con muchos, por ejemplo con un gran hombre como Rinus Michels o con su ‘prócer’ Johan Cruyff y aquella Naranja Mecánica que catorce años antes cayó en aquella final de Munich de 1974.

Van Basten fue elegido mejor jugador y mejor goleador de la competición con 5 goles y hasta el final prematuro de su carrera, solo una lesión de tobillo pudo frenar el torrente de clase que derrochó en cada acción.